Cuando la circuncisión sale mal:
caso "David", de las alertas a la reconstrucción

Cómo una circuncisión mal hecha puede cambiar la vida de un paciente por completo, y qué hacemos para restaurar función y confianza.

Hola, soy el Dr. Daniel Carrillo

Urólogo certificado en la Ciudad de México. Hago entre 20 y 25 circuncisiones por semana; tengo amplia experiencia en esta cirugía y en resolver sus complicaciones. Hoy les voy a explicar, con un caso real, cómo una circuncisión mal hecha puede cambiar la vida de un paciente por completo.

El caso de David

La situación inicial
"David" es un paciente que atendí hace semanas, y que vivió por años con fimosis; es decir, no podía retraer la piel del pene. Esto le causaba problemas al tener intimidad, mala higiene, mal olor e infecciones. Por eso, buscó operarse en una clínica en Cancún.David le pidió dos cosas a su médico: corregir la zona estrecha y, muy importante, conservar una mucosa subcoronal amplia, debajo de la cabeza del pene. El médico le respondió con frases tranquilizadoras, pero vagas: "Sí, no te preocupes, me dedico a esto".

En realidad, minimizó sus inquietudes y no profundizó en los detalles del plan. Ese fue el primer error.

Más adelante, les voy a mostrar qué salió mal, cómo detectar las “red flags” desde el inicio y qué hacemos cuando una circuncisión compromete la función y la confianza del paciente.
Al terminar la cirugía
David notó dos señales claras: acortamiento marcado del pene y resección de piel exagerada. Calculó que le retiraron cerca de tres cuartas partes de la piel. Además, había una asimetría evidente: “mucha piel” en un lado y “muy poquita” en el otro. El aspecto era chocante y generó angustia inmediata.
Respuesta del cirujano
David expresó su preocupación en el postoperatorio inmediato. El médico restó importancia: “Con el tiempo se va a remediar”. Repitió la misma respuesta al ver la asimetría. Esta normalización de un resultado tan irregular es una bandera roja. Indica falta de escucha y de plan para corregir.
Seguimiento a dos semanas
David volvió con dolor persistente. Reportó que, en erección, perdía alrededor de 7 cm y sentía el pene “atrapado” dentro del cuerpo. También señaló que le habían quitado mucha mucosa subcoronal, pese a haber pedido conservarla. El cirujano insistió en que “así operaba él” y agendó otra cita sin ofrecer medidas concretas.
Impacto emocional inicial
El cambio estético y la sensación de sentir el pene “atrapado” afectaron de inmediato su confianza. David ya percibía un problema funcional, no solo cosmético. En este punto, la combinación de sobre-resección, asimetría y dolor sostenido ya exigía una reevaluación temprana y un plan claro. 
Persistencia del dolor y pérdida funcional
Pasaron semanas y David seguía con dolor en las erecciones. Intentó retomar la intimidad, pero el estiramiento de la piel era muy doloroso.
La incomodidad era constante y, en la práctica, no podía tener relaciones. Con el tiempo, el dolor bajó un poco, pero no desapareció.

Su pareja lo notó y se lo dijo sin rodeos: “te siento mucho menos”. Escuchar ese comentario golpeó su seguridad y su desempeño.
David buscó de nuevo a su cirujano. La respuesta fue un simple y sencillo “Todo está bien, ya no vengas”. Así, sin más. Esa desatención, pese a dolor y disfunción, marcó un punto de quiebre en mi paciente, y lo motivó a pedir una segunda opinión especializada en la CDMX.

Fue entonces cuando David agendó una cita en mi consultorio. 

La solución

Mi valoración
En la valoración, confirmé dos cosas: primero, había un pene enterrado; segundo, hubo una resección de piel excesiva. Este escenario sí puede mejorar algo con el tiempo, porque la piel es elástica, pero no siempre es suficiente.
Cuando la resección es leve y solo hay tensión, podemos intentar medidas no quirúrgicas. Indico hidratar la piel cada 8 horas con loción corporal, y mantenerla siempre bien humectada. Además, realizar estiramientos nocturnos bajo erección de 30 a 60 minutos.

Aquí, la constancia es clave: Alrededor de seis meses suelen bastar para aliviar la tirantez y recuperar comodidad. Cuando el dolor persiste o hay enterramiento marcado, ese es el límite del manejo conservador y debemos pensar en reconstrucción.

Desafortunadamente, el caso de David requirió más: La resección fue tan grande que las cremas y los estiramientos ya no bastaban. Además, confirmé la asimetría: de un lado quitaron casi toda la piel; del otro dejaron un poco más. Por privacidad, no muestro fotos.
Plan de reconstrucción
Desarrollé una estrategia en dos pasos para ganar cobertura y corregir el tironeo.

Primero, un colgajo de avance pubiano en V–Y.
Con este movimiento estiramos suavemente la piel del pubis para aportar longitud a la cara dorsal del miembro.

Segundo, una Z-plastia escrotal (también llamada “cetaplastia”).
Hicimos un pequeño corte en el escroto para que esa piel pudiera desplazarse hacia el pene y así sumar más cobertura útil. Operamos con este plan y, solo con la cirugía, ganamos cerca de 5 cm de piel. El cambio fue visible de inmediato. El miembro de David dejó de verse atrapado, la simetría mejoró y el paciente se sintió seguro y tranquilo.

Con esa reserva de piel iniciamos humectación constante para mantenerla flexible. En su caso, añadí un extensor peniano. Este dispositivo aplica tracción suave y sostenida para seguir estirando la piel de forma gradual.

Desde el postoperatorio inmediato, David se sintió contento: El aspecto era mucho mejor, el pene dejó de quedar “atorado” y las erecciones ya no dolían. La combinación de V–Y pubiana, Z‑plastia escrotal, hidratación y tracción dio cobertura suficiente y alivio funcional en poco tiempo. 
Resultado inmediato: Solo con la cirugía, ganamos cerca de 5 cm de piel. El cambio fue visible de inmediato. El miembro de David dejó de verse atrapado, la simetría mejoró y el paciente se sintió seguro y tranquilo.

Cuidados Postoperatorios

David evolucionó muy bien. A la semana lo vi feliz: sin dolor en las erecciones y con un aspecto que le devolvió calma. Se sentía listo para retomar su vida íntima, pero le pedí prudencia.

Le recomendé esperar 30 días antes de tener relaciones para proteger la cicatrización y asegurar resultados estables. En casa, sigue con estiramientos y humectación diaria para mantener la piel flexible.

Con estos cuidados, su vida cambió por completo: recuperó función, comodidad y seguridad.


Si el caso de David resuena contigo, es decir, si tu circuncisión quedó corta, duele, ves asimetrías o la cicatriz no te gusta, busca una opinión experta. Hay técnicas seguras y planeadas que devuelven función y estética. En mi consultorio podemos valorar tu caso y darte opciones claras. 
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Conoce al Dr. Daniel Carrillo

Soy médico urólogo egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, una de las más prestigiosas no solo del país, sino de toda Latinoamérica. Mi adiestramiento en endourología lo realicé en St. Joseph’s Health Care, London, Ontario, Canadá. Además, también especializado en andrología, tratamiento de VPH y cirugía láser.

Soy socio activo de 14 sociedades nacionales e internacionales, con más de 100 artículos científicos publicados, más de 200 ponencias y una trayectoria profesional que rebasa los 20,000 procedimientos.

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